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1/ Molestos y persistentes |
Sumario
Cuando hablamos de piojos,
estamos refiriéndonos a una patología producida por
parásitos: la pediculosis, cuyo síntoma más evidente es
la picazón del cuero cabelludo. El parásito que la
provoca es el pediculus capitis, piojo típico del ser
humano, ya que existen otros parásitos similares que
afectan a otras especies como cánidos, felinos, etc.
El vulgarmente llamado piojo vive y se reproduce en el
cuero cabelludo y cabello del ser humano. Si bien la
pediculosis es más frecuente en personas de baja
condición sociocultural y deficientes condiciones de
higiene, esto no es una condición para poder padecerlo.
Por el contrario, niños que reciben excelentes cuidados
de higiene suelen contraer piojos en la escuela.
El piojo al que nos referimos en este artículo afecta de
manera muy particular a los niños en edad escolar, ya
que puede contraerse al estar en contacto directo con
otros niños que lo padezcan. También se provoca el
contagio al compartir elementos de uso personal como
peine, ropas, toallas, gorros, etc.
La convivencia en las instituciones escolares es un
lugar privilegiado para la transmisión de la
pediculosis, ya que los estudiantes comparten muchas
horas de estudio sentados muy cerca unos de otros, y
actividades recreativas que provocan el contacto
interpersonal: los intervalos entre actividades con
juegos libres, y las horas de gimnasia y deportes
diversos, por ejemplo.
Esto motiva anualmente la preocupación por su prevención
y control por parte de miles de padres cuyos hijos
ingresan a su primer año escolar. Otras familias, que ya
han pasado antes por este inconveniente, han incorporado
normas de prevención y saben que un niño con piojos
puede ser fácilmente sanado si sabemos cómo hacerlo.
2/ Hábitos y
prevención |
Sumario
Saber algunas
características y hábitos de los piojos puede ayudarnos
a prevenir y controlar esta parasitosis. Como ya
dijimos, el piojo se desarrolla en el cuero cabelludo y
pelo humanos, muy especialmente en la nuca y por detrás
de las orejas. Se aferran firmemente al cabello para
evitar ser desalojados, y desde allí comienzan su
molesta tarea.
El piojo se alimenta de sangre por lo que, una vez
instalado en la cabeza, pica para poder succionarla. La
característica comezón que produce esta picadura se debe
a una toxina que es inyectada en el cuero cabelludo.
Cuando esta parasitosis no es rápidamente controlada,
las hembras de los piojos logran desovar, originando lo
que se conoce como liendres. Para poder erradicar la
pediculosis no sólo es necesario terminar con los
piojos, sino también las liendres que, de otro modo,
nacerán y volverán a provocar el problema.
¿Qué hacer? Ante el síntoma de la picazón en el cuero
cabelludo, se debe inmediatamente sospechar de la
presencia de piojos. Una exploración lenta y concienzuda
nos ayudará a descubrirlos. El examen debe centrar su
atención en el cuero cabelludo y el nacimiento del
cabello, al cual se aferran los insectos. Allí es donde
también se encuentran las liendres, que lucen como
pequeñas semillitas de color blanco perlado. Esta
apariencia se debe a su envoltura de quitina, la cual
las protege de agresiones externas y las adhiere
fuertemente al pelo. Para eliminarlas es necesario
ablandar esa envoltura para luego arrastrarlas con unos
peines de dientes muy cercanos, fabricados especialmente
para esta tarea, preferentemente de metal.
Los piojos adultos responden generalmente a los
productos que se venden en el mercado bajo el nombre
genérico de piojicidas, en diferentes presentaciones
como lociones, champús, espumas, etc. Son, en general,
de venta libre, pero una consulta con el dermatólogo
nunca está de más a fin de evitar cualquier efecto
indeseable. El profesional podrá, además, informar en
profundidad acerca de esta enfermedad y el mejor modo de
controlarla para cada región en particular.
Una recomendación práctica es mantener la nuca despejada
de pelo, ya sea mediante un corte de cabello o el atado
del mismo. No es en realidad el largo del pelo lo que
importa, sino la temperatura que mantiene en el cuero
cabelludo. Al encontrarse más fresca la nuca, los
insectos no encontrarán el ambiente adecuado para su
desarrollo. Otra recomendación puede ser el uso de
lociones o repelentes en dicha zona, para prevenir la
invasión.
Por último, los maestros debieran estar informados y
poder educar a los alumnos y sus padres sobre este
problema tan común en las escuelas. |
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