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1/
Signos y síntomas |
Sumario
Dolor torácico y sensación
de opresión aguda y sofocante, generalmente retrosternal,
es decir, centrada detrás del esternón, y a veces
extendida (irradiada) a uno u otro brazo. El dolor
torácico suele durar desde uno o dos minutos, hasta
tanto como 10 ó 15 minutos. A veces se percibe una
sensación de pesadez u opresión en el pecho que no llega
a dolor.
Los ataques se desencadenan, generalmente, por ejercicio
(levantar pesos, deporte, actividad sexual) o stress
emocional, y se alivian con el reposo. También pueden
desencadenarse por frío extremo o por comidas pesadas.
Sentimiento de ansiedad o de muerte inminente.
La angina es un síntoma, y no una enfermedad. Es el
resultado directo de la falta de sangre en el músculo
cardíaco (isquemia). Cuando uno se esfuerza, el corazón
necesita más oxígeno para trabajar más. Cuando las
arterias coronarias están afectadas y no pueden
ajustarse al
aumento
de la demanda de sangre, los nervios del corazón
transmiten mensajes dolorosos de aviso urgente al
cerebro. El dolor referido o irradiado se debe a que el
cerebro, por confusión, siente los impulsos desde
localizaciones cercanas como los brazos, el cuello o la
mandíbula.
La angina es frecuente. En los hombres ocurre
generalmente después de los 30 años de edad, y en las
mujeres más tarde. La causa, en la mayor parte de los
casos, es la arteriosclerosis.
La angina estable es la que ocurre siempre con el mismo
nivel de ejercicio, y la duración de los ataques es
similar. Cuando los ataques se hacen más frecuentes y
largos o no están ligados a actividad física, los
cardiólogos hablan de angina inestable, que puede ser el
aviso de un infarto inminente y necesita tratamiento
especial.
2/
Diagnóstico |
Sumario
No hay pruebas de
laboratorio para el diagnóstico de la angina de pecho.
Sin embargo, puede ser útil disponer de algunos análisis
para descartar que haya ocurrido daño en el corazón, así
como para detectar la presencia de situaciones como
hipertiroidismo o anemia, que pueden forzar al corazón a
latir más rápido, usar más oxígeno, y por lo tanto,
precipitar la angina.
El ECG sólo detecta alteraciones en el momento preciso
del dolor. Con posterioridad, sólo puede confirmar o
descartar en algunos casos que se haya producido daño en
el corazón.
Por lo tanto, el diagnóstico de la angina es clínico, es
decir, no necesita confirmación si los síntomas y la
historia clínica general son sugestivos.
3/
Tratamiento |
Sumario
El tratamiento de la angina
de pecho es el de la enfermedad coronaria, y está
dirigido a disminuir la carga del corazón y sus
necesidades de oxígeno:
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Deje de fumar.
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Pierda los kilos de más.
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Ejercicio. Tener angina no significa que
tenga uno que volverse un ser sedentario. De hecho, el ejercicio es
parte clave en el manejo de la enfermedad coronaria. Tiene que ser,
desde luego, compatible con las limitaciones impuestas por el dolor
y por su estado general.
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Medicación.
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La nitroglicerina (Vernies, Cafinitrina,
etc) dilata las arterias coronarias y suele revertir el dolor en
minutos. Se toma en pastillas debajo de la lengua o también en
spray. Puede dar dolor de cabeza como efecto secundario.
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Los calcio-antagonistas o bloqueantes de
los canales del calcio impiden la entrada de calcio en las células
del miocardio. Esto disminuye la tendencia de las arterias
coronarias a estrecharse y además disminuye el trabajo del corazón y
por tanto sus necesidades de oxígeno. También disminuyen la tensión
arterial.
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Betabloqueantes. Actúan bloqueando
muchos efectos de la adrenalina en el cuerpo, en particular el
efecto estimulante sobre el corazón. El resultado es que el corazón
late más despacio y con menos fuerza, y por tanto necesita menos
oxígeno. También disminuyen la tensión arterial.
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Cirugía. En caso de angina inestable o
que resiste al tratamiento con medicamentos, la cirugía puede
conseguir corregir la obstrucción de los vasos coronarios, bien
mediante by pass (derivación) o en algunos casos mediante la
apertura de los vasos estrechados o angioplastia coronaria.
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