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Suelte la tapa de la aguja.
Arrastre el émbolo hasta la marca de la jeringa que
corresponda a la dosis exacta que usted quiera.
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Sujete el tubo de insulina boca
abajo con una mano, introduzca la aguja y empuje el émbolo
hacia dentro del tubo para vaciar la jeringa de aire.
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Arrastre el émbolo otra vez
hacia atrás hasta llegar a la marca, asegurándose de que se
ha llenado de liquido, no de aire.
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Saque todo el aire que haya
podido entrar en la jeringa hasta que el liquido este justo
en la marca de la dosis y saque la aguja de la botella.
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Limpie el área de la inyección
con algodón y alcohol o con agua y jabón .
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Sujete la jeringa como un
bolígrafo en una mano. Con la otra mano, coja un pellizco y
pinche a unos 45 grados.
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Empuje la aguja dentro del
tejido subcutáneo. Sujete la jeringa con la otra mano y con
la que queda libre empuje hacia fuera el émbolo 3 ó 4
unidades.
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Si no aparece sangre en la
jeringa, empuje el émbolo hacia abajo por completo y después
saque la aguja. No inyecte nunca si aparece sangre. En este
caso saque la aguja, tírela y prepare otra dosis,
inyectándola en otro sitio.
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Después de inyectar la insulina
cubra el pinchazo con un algodón y alcohol y apriete
suavemente unos segundos, pero no lo raspe o apriete
demasiado pues esto puede producir que la insulina se
absorba dentro del flujo sanguíneo demasiado pronto.