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Alergias Alimentarias |
Sumario
Según las encuestas,
aproximadamente el 20% de los adultos afirman ser
alérgicos a algún alimento. Sin embargo, tras un
minucioso examen, se diagnostican alergias tan sólo en
el 1% de los casos. Los niños son mucho más propensos a
padecerlas debido a que su sistema inmunológico todavía
no está completamente desarrollado.
¿En qué consiste la alergia a los alimentos?
Este tipo de alergia consiste en una reacción a un
alimento o a alguno de sus componentes en la que
interviene el sistema inmunológico del organismo. Se dan
otras reacciones que afectan al metabolismo y no al
sistema inmunológico. Se habla, entonces, de
intolerancia a ciertos alimentos, es el caso de la
intoxicación alimentaria o la carencia de enzimas, que
dificulta la digestión de ciertos componentes, como la
lactosa (el azúcar de la leche).
Las reacciones adversas a un alimento pueden ser
gastrointestinales, cutáneas o generales como presión
baja
El término alergia alimentaria ha sido confundido por
mucho tiempo, ya que es erróneo el pensar que todas las
reacciones a los alimentos tienen una base alérgica.
Para decir que se tiene una verdadera alergia
alimentaria, debe estar diagnosticada apropiadamente por
un médico.
El término reacción adversa a los alimentos es la
expresión general que se debería usar cuando se tiene
una de estas reacciones no identificadas apropiadamente.
La reacción adversa se divide en dos categorías:
Intolerancia al alimento: es una reacción adversa
producida por intoxicación, por intolerancia metabólica,
aversión psicológica a algún alimento o por reacciones
farmacológicas.
Hipersensibilidad al alimento: se da cuando el sistema
inmune reacciona a una sustancia (alimento) que por lo
general es inocua, debido a que se identificó
erróneamente como dañina.
Debido a esta mal clasificación, muchas personas creen
tener alergias a los alimentos cuando en realidad tienen
reacciones adversas. El porcentaje real de personas con
alergias alimentarias (confirmadas por estudios) va del
0.1 al 8% en la población general.
Entonces ¿Qué es una alergia alimentaria?
Las alergias alimentarias o reacciones alérgicas, son
respuestas del sistema inmune hacia una sustancia
identificada en algún alimento llamada alergeno. Este
alergeno desencadena varias reacciones, entre ellas, la
producción de anticuerpos, que son los encargados de
“atacar” al alergeno y secretar una serie de sustancias,
como histamina, serotonina y cinina, las cuales producen
los síntomas ya conocidos como: inflamación, secreción
de moco y prurito (comezón).
2/
Síntomas |
Sumario
Las alergias alimentarias se
expresan con una amplia gama de síntomas, la mayoría son
leves, pero se debe tener en cuenta que existe un numero
pequeño de personas que sufren de shock anafiláctico, el
cual es una reacción alérgica aguda, grave y a veces
puede causar la muerte si no se trata de inmediato.
-
Manifestaciones
gastrointestinales Dolor abdominal
-
Náusea
-
Vómito
-
Diarrea
-
Hemorragia
gastrointestinal
-
Enteropatía y pérdida de
proteína
-
Prurito oral y faríngeo
-
Manifestaciones cutáneas
Urticaria
-
Inflamación de la piel,
boca, garganta, lengua
-
Enrojecimiento
-
Prurito
-
Manifestaciones
respiratorias Moqueo
-
Congestión nasal y
estornudos
-
Asma
-
Tos
-
Inflamación de la
garganta
-
Manifestaciones
generales Anafilaxis (shock)
-
Hipotensión (baja la
presión arterial)
En muchas ocasiones se
pueden presentar trastornos de la conducta, fatiga,
tensión, trastorno de déficit de atención e
hiperactividad, trastornos psiquiátricos, neurológicos y
migraña; pero estos no han sido demostrados.
Alergenos en los alimentos
Los alergenos más comunes, en general, son los que
tienen un elevado contenido de proteína, por lo general
de origen marino o vegetal, pero la alergia alimentaria
se puede dar por casi cualquier alimento incluido en la
dieta.
Los más nombrados son:
La capacidad alergénica de
algunos de ellos desaparece cuando se cocinan o se
procesan, al desnaturalizar las proteínas. Las técnicas
de procesamiento más modernas, pueden ayudar a reducir
la alergenicidad de algunas proteínas alimenticias.
También se pueden eliminar los alérgenos de los aceites
mediante el refinado. Algunos de los problemas sin
resolver en cuanto a alergias alimentarias están
relacionados con la presencia en pequeñas cantidades de
un determinado alérgeno en alimentos procesados o en
platos consumidos fuera de casa.
3/
¿Cómo actuar ante la posibilidad de una alergia? |
Sumario
Cuando exista la sospecha de
que se padece una alergia, se recomienda dejar de comer
el alimento susceptible de provocarla hasta que se
realice un examen médico para determinar las causas, ya
que otros factores, como la mala condición física,
podrían producir síntomas similares. Si, en efecto, los
síntomas derivan de una alergia, es necesario consultar
a un alergólogo. Sólo se obtendrá un diagnóstico fiable
de alergia alimentaria si se realizan las
correspondientes pruebas dermatológicas (aplicación de
muestras del alimento sobre la piel) y las dobles
pruebas a ciegas de suministro por vía oral (ingesta del
alimento y de un placebo en forma de cápsulas, sin que
ni el doctor ni el paciente conozcan su contenido).
Vivir con una alergia alimentaria
Todavía no se ha descubierto el tratamiento capaz de
sanar de forma permanente las alergias a los alimentos.
Si el diagnóstico es afirmativo sólo existe una solución
eficaz, consistente en renunciar al alimento en
cuestión. Debemos ser conscientes de que la eliminación
radical de alimentos, sobre todo cuando se trata de
alimentos básicos, requiere un seguimiento médico para
evitar posibles desequilibrios dietéticos. Cuando se
aplica a los niños, hay que prestar especial atención
4/
¿Quiénes están en riesgo? |
Sumario
En el riesgo para
desarrollar una alergia a los alimentos intervienen
varios factores como la herencia, la exposición a un
alimento, la permeabilidad gastrointestinal, la cantidad
de alérgeno que se ingiera y factores del ambiente.
5/
¿Qué debo hacer si creo tener una alergia
alimentaria? |
Sumario
Primero, debes acudir al
médico a que te realice las pruebas adecuadas como:
Pruebas cutáneas. En donde se aplica una gota de
antígeno sobre la piel para ver la reacción
Prueba radioalergosorbente (RAST). Se mezcla la sangre
del paciente con el alérgeno y se utiliza un antígeno
marcado radioactivamente.
Ensayo Inmunosorbente ligado a enzima (ELISA). Es lo
mismo que el RAST pero sin el alérgeno marcado.
Reto alimentario de doble ciego controlado con placebo.
Esta es la prueba de oro en la detección de alergias. En
esta prueba, se coloca el alérgeno bajo sospecha en una
cápsula o se esconde en un alimento y se da de comer al
paciente en condiciones clínicas estrictas, es decir el
paciente no sabe lo que esta ingiriendo. Estas pruebas
permiten que los médicos especializados en alergias e
intolerancias alimentarias identifiquen la mayoría de
los alimentos y componentes alimenticios que causan
efectos adversos.
Después de haber identificado mediante alguna prueba,
que es lo que te está causando la alergia y si realmente
es una alergia, debes omitir totalmente al alérgeno de
tu alimentación. Esto se oye muy fácil, pero en la
práctica es un poco más complicado, ya que existen
muchos alimentos que contienen el alérgeno en su
elaboración pero no lo dice en la etiqueta, lo que
provoca una reacción alérgica, aunque no se esté
consumiendo el alimento en sí.
6/
Alimentos que deben evitarse |
Sumario
A continuación se enlistan
ciertos alimentos que deben evitarse, ya que contienen
al alérgeno en cuestión:
Alergia al huevo: alimentos que se deben evitar:
-
Salsa bearnesa
-
Huevos secos
-
Ponche de huevo
-
Clara y yema de huevo
-
Mayonesa
-
Sustitutos de huevo
-
Huevo en polvo
Alergia a la leche:
alimentos que se deben evitar:
Alergia al maní /
cacahuate: Evitar
-
Nueces
-
Maní / Cacahuates
-
Aceite de maní /
cacahuate
-
Dulce tipo nougat
-
Harina de maní /
cacahuate
-
Mantequilla de maní /
cacahuate
-
Costras de pay *
-
Costras de pastel de
queso *
-
Dulce de chocolate *
-
Helado de crema *
-
Salsas *
*Productos que pueden llegar a contener maní /
cacahuate
Alergia al trigo:
evitar
-
Harina de trigo
-
Harina para pan
-
Harina para pastel
-
Extracto de cereal
-
Couscous
-
Salvado de trigo
-
Pan de trigo
-
Semillas de trigo
integral
-
Salchichas *
*Algunas salchichas son elaboradas con harina de
trigo, por lo que se debe analizar los ingredientes
de la etiqueta con detenimiento.
7/
Problemática Social |
Sumario
Los alérgicos a alimentos y
sus familiares, se enfrentan con una serie de problemas
derivados,
sobre todo, de la poca información y del desconocimiento
del tema.
La Asociación Española de Padres y Niños con Alergia a
Alimentos pretende con sus programas
formar e informar de la repercusión social del problema
y dictar las pautas generales para mejorar la calidad de
vida de las personas afectadas.
La primera toma de contacto con la enfermedad suele
aparecer en los niños de manera muy brusca:
el bebé se sensibiliza con la primera toma de biberón,
dada generalmente en las maternidades,
pasando este hecho inadvertido por los padres,
posteriormente, si el niño continúa de manera normal
con la lactancia materna, no será hasta la toma del
segundo biberón cuando aparezcan los síntomas
de la enfermedad. En numerosos casos, la ingesta de esta
segunda toma produce una reacción de anafilaxia,
temiendo incluso por la vida del bebé; en otros casos
pueden aparecer otro tipo de síntomas, diarreas,
vómitos, dermatitis, asma, etc., lo que puede retrasar
un diagnóstico correcto.
Todo esto sucede en el caso de la alergia a leche de
vaca, si la alergia es a otros alimentos, su
descubrimiento se hace de manera similar, cuando se come
el alimento implicado.
Es primordial que el pediatra detecte estos síntomas y
sepa interpretarlos correctamente, tomando las medidas
oportunas para descartar una alergia alimenticia o
derivando el problema hacia los
especialistas. Nos encontramos con numerosos casos de
niños mal diagnosticados de base y sin tratamientos
correctos.
Una vez diagnosticada la alergia a alimentos comienza
nuestra gran batalla por la supervivencia. Los padres,
desorientados completamente, nos enfrentamos a la
búsqueda de alimentos capaces de
sustituir a los alergénicos, porque se nos plantean
importantes dudas acerca de su nutrición, si mi
hijo no puede comer leche, ¿donde encuentro ese aporte
de calcio?.
No existen productos específicos para alérgicos a
alimentos, (salvo la leche especial para lactantes),
esto nos lleva al peligro de dar a los niños alimentos
que contengan algún ingrediente nocivo para su
salud. Además los fabricantes, dada la actual normativa
sobre etiquetado que permite la utilización de
ingredientes compuestos, sin la obligatoriedad de
aclarar su contenido, pueden incluir en la fabricación
de sus productos, por ejemplo, derivados lácteos, o
huevo sin declararlo. Nos encontramos con
numerosos productos manufacturados que utilizan
derivados o aditivos que contienen alimentos que pueden
ser desencadenantes de reacciones alérgicas.
El problema particular de esta patología es que el
abanico de alergias es muy amplio, desde cereales,
frutas, legumbres o frutos secos, hasta leche, huevos y
pescado. En definitiva se ve afectada toda la pirámide
alimentaria.
Además, debemos recordar que las reacciones alérgicas no
sólo se producen con la ingesta del
alimento, sino también por inhalación o contacto,.
También es importante saber que no existe relación entre
la cantidad ingerida y la reacción alérgica, una pequeña
cantidad, puede en ocasiones producir
una reacción más grave que una gran cantidad.
Todo lo relatado influye en el comportamiento de los
padres, (pues los propios enfermos suelen ser demasiado
pequeños para tomar conciencia de ello). Uno de los
primeros sentimientos que tenemos
es el de absoluta soledad, no existe conocimiento social
del problema y nos enfrentamos a tener que luchar solos
ante él, la existencia de ayudas por parte de la
Administración es muy escasa, o casi
nula, no existen listas de alimentos, productos e
ingredientes que supuestamente son causantes de
reacciones alérgicas, y somos los padres los que tenemos
que asumir esta tarea de búsqueda. Esto conduce por una
parte, a la eliminación de la dieta de muchos productos
ante el temor de una reacción alérgica y por otra, a la
superprotección del niño.
Inmediatamente después aparece en los padres el problema
del aislamiento, no existe comprensión
ante las limitaciones que conlleva, no sólo por la
elección de los alimentos adecuados, sino por su
manipulación; incluso a los miembros de la misma familia
(abuelos , tíos) les cuesta creer las graves
consecuencias que puede tener el que el niño tenga
contacto con los alimentos alergénicos. El niño
no puede comer fuera de casa: colegio, cumpleaños,
salidas extra-escolares, etc, por temor al riesgo
permanente de sufrir un episodio grave.
La gente que nos rodea no comprende el alcance real del
problema, se muestran incrédulos y dudan
de nosotros, algunos allegados piensan que es ñoñería
del niño o de los padres y que no come un determinado
alimento porque no le gusta. Los padres, por no dar
continuamente explicaciones,
callamos y muchas veces cometemos el error nosotros
mismos de la marginación de nuestros hijos,
se deja de salir con amigos o familiares que no
entienden la situación. Aparecen sensaciones de
culpabilidad y de no saber como actuar. Por otro lado al
niño, aunque suele ser muy responsable, le apetece comer
cosas que no puede, quizás por envidia de sus hermanos y
amigos y no sabemos
como prohibirlo, eso puede generar un sentimiento de
pena y compasión por parte de los padres ante
las limitaciones que tiene ese hijo con respecto a los
demás.
Paralelamente aparece la tensión en el seno de la
familia, los niños con alergia a alimentos suelen
sufrir numerosos ingresos hospitalarios, provocados
generalmente por las crisis asmáticas que
padecen, las reacciones alérgicas y los episodios agudos
de dermatitis atópica. Los padres faltamos
al trabajo para atender a nuestros hijos, esto unido a
la falta de confianza en la persona que dejamos
al cuidado del hijo, nos conduce a que muchas madres
dejemos de trabajar definitivamente.
Por otro lado, el cuidado de estos niños puede tener
repercusiones económicas, los productos tanto
de alimentación, como de higiene, suelen ser mucho más
caros y en numerosos casos no los cubre la Seguridad
Social.
A toda esta problemática social debemos añadir las
dificultades que sufrimos cuando el niño se debe
incorporar al colegio, cuestión que se intenta retrasar
lo más posible. La escuela de educación infantil
es el primer ámbito, fuera de su casa, en el que se
tiene que desenvolver el niño. Aquí aparece de
nuevo el miedo, la angustia y el aislamiento.
Nos cuesta trabajo encontrar escuelas que cubran
nuestras necesidades, muchas veces nos vemos obligados a
elegir centros que en algunos casos no son los más
adecuados a nuestras ideologías,
centros a los que nos gustaría llevar a nuestros hijos
si no tuvieran esta problemática. La lejanía es lo
que más nos condiciona la elección del colegio por tener
que utilizar obligatoriamente el servicio de comedor.
Entonces optamos por otros centros más cercanos,
anteponiendo la salud de nuestros
hijos a nuestras preferencias.
Nosotros los padres, alertamos al máximo a los
profesores, pero estos no tienen información acerca
del problema, solamente nuestras referencias e
indicaciones, las cuales, a veces, no muestran una
visión objetiva, porque están planteadas reflejando
nuestros propios temores. Los profesores
normalmente, se enfrentan con miedo a las reacciones que
pudieran tener los niños y muchas veces
esa sensación de desconocimiento les hace optar porque
el niño no intervenga en determinadas actividades.
El niño no debe comer nada que le ofrezcan otros niños y
debe estar constantemente bajo la vigilancia
del profesor, tampoco debe comer nada por iniciativa del
profesor, solamente la comida que le han
enviado o autorizado los padres.
El niño además, se puede sentir aislado por sus propios
compañeros con los cuales no puede
compartir golosinas, ni dulces en fiestas infantiles,
esto a los mayores nos puede parecer una
simpleza, pero a un niño de esta edad el no intervenir
en estas fiestas y juegos, le afecta bastante.
Tampoco puede ir a excursiones escolares, visitas a
granjas escuela y todas las salidas en las
cuales se coma fuera, o siempre que lo haga habrá de ser
bajo estrecha vigilancia y llevándose
su propia comida.
El niño, generalmente, no puede comer en el comedor
escolar porque en muchas escuelas, no se
hacen responsables de prepararle su comida especial, por
otro lado, el personal de cocinas no sabe
como manipular ni preparar estos alimentos, ni está
informado acerca de los distintos ingredientes y
denominaciones alergénicas que llevan los productos. Es
aconsejable que el niño lleve su propia
comida de casa, y los comedores escolares deberían
aceptarlo y no poner obstáculos que dificultan
aun más la problemática de los padres. A muchos de los
niños que optan por comer en el comedor escolar, se les
sientan en mesas aparte, separados y aislados de sus
compañeros por temor
nuevamente, a que se produzca una reacción alérgica.
Aunque el problema sea mayoritariamente de niños, no
debemos olvidar a los adultos, los cuales
también se verán afectados, cuando al incorporarse a la
vida laboral, tengan que comer fuera de casa,
los comedores de empresa tampoco se responsabilizan de
sus dietas.
De igual forma no podrá comer en restaurantes y tendrá
muy condicionado los viajes y vacaciones.
Los enfermos de alergia a alimentos suelen sufrir
numerosos ingresos hospitalarios provocados generalmente
por las crisis asmáticas que padecen. En los hospitales,
el personal de cocina tampoco
está informado acerca de los distintos ingredientes que
llevan los productos, y aunque se indica claramente en
las cabeceras de las camas de los enfermos y en los
informes, que esa persona no debe consumir ciertos
productos, se ofrece al enfermo, y en numerosas
ocasiones, productos que contienen ingredientes que
pueden ser desencadenantes de alergias, por ejemplo, y
sobre casos reales, se desconoce que un gran número de
embutidos contienen caseinatos, derivados de leche y
estos
alimentos se ofrecen al enfermo, lo que puede agravar o
desencadenar una nueva crisis. Consideramos muy
importante esta concienciación al personal sanitario.
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