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Busca verduras de
quinta. Si son orgánicas, mejor. No tienen aditivos
químicos.
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Inventa tus ensaladas
visitando el mercado. En los puestos descubrirás
nuevas verduras que te van a encantar.
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Mezcla hojas verdes.
En los mercados ya venden los "mesclum", que son
bandejitas listas para usar con radicheta, lechugas
(mantecosa, morada y otras), berros y brotes de
alfalfa.
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Busca espinacas de
primer corte (de hojitas chicas y tiernas) para
comerlas crudas.
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No te pierdas la
rúcula. Tiene un sabor picante y muy particular.
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No te olvides de los
brotes de soja. Son buenos saciadores del apetito.
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Mezcla las coles:
repollo blanco y colorado, repollitos de Bruselas.
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Cocina poco los
brócoli: hay que comerlos al dente.
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Cuando inventes tu
ensalada, trata de mezclar texturas (hojas blandas
con ingredientes crocantes) y "pintá" con colores
distintos tu porción (la comida sigue entrando
primero por los ojos).
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Condimenta con
aderezos simples: una vinagreta de oliva y limón o
con un toque de aceto balsámico.
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Dale sabor a tus
verduras con hierbas frescas: son más ricas que las
secas.