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La
caloría es una magnitud que mide energía.
Si yo
te preguntara: ¿cuánta energía te da una fruta?
Tú me responderías, te da
80 calorías.
Todos
los alimentos te dan energía,
sin excepción. Es decir, todos los alimentos tienen
calorías.
La
grasa (lípidos) es un tipo de alimento. Entonces, la
grasa te da energía (calorías).
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1 gramo de grasa = 9 calorías |
Existen otros "tipos de alimento". Los más importantes
son proteínas y carbohidratos.
Como
son alimentos, también proveen energía.
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1 gramo de carbohidratos = 4
calorías |
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1 gramo de proteína = 4
calorías |
Como
es evidente,
la
grasa provee más energía
que los carbohidratos y las proteínas.
Es
decir,
la
grasa tiene más calorías
que
los carbohidratos y las proteínas.
Pero,
entonces el razonamiento lógico sería que
los
alimentos que tienen más grasa también sean los que
tienen más calorías, ¿no?
Parece
lo lógico, ¿no?
Bueno,
te tengo una noticia que para muchos no es noticia:
esto no es siempre así.
Cuando
comemos algo con una cierta cantidad de calorías, éstas
pueden provenir de cualquiera de los tres "tipos de
alimento".
Si
provienen de carbohidratos o de proteínas éstas
cumplirán unas
funciones específicas
en el
organismo, es decir, que al incorporarlas, enseguida se
usan para algo: se transforman en otras proteínas para
mantener el pelo o las uñas, se transforman en enzimas o
en hormonas encargadas de regular el funcionamiento de
nuestro organismo, etc.
Se
metabolizan, se usan
y chau.
Ahora
¿qué pasa en el caso puntual de los lípidos?
Estos
al ser ingeridos, también cumplen una función específica
en el organismo.
¿Y
quieres saber cuál es su función específica más
importante?
Ser
"reserva de energía".
Esto
quiere decir, que
los lípidos se convierten en grasa
para guardar para un futuro, por si acaso llega un
momento en que no incorporemos la energía suficiente
para el buen funcionamiento de nuestro organismo y éste
necesite recurrir a la "reserva" para seguir en marcha.
Es ahí
cuando adelgazamos, porque el cuerpo usa nuestras
"reservas" (¡¡grasita, por supuesto!!).
En
conclusión, esos lípidos traidores que nosotros
confiadamente consumimos se convierten en "rollitos",
"flotadores", "brazos colgantes de Babilonia" y
"papadas".
¿Y
quién los puede culpar?
Sólo
están cumpliendo con su función específica, como todos
los demás...
Para
ir cerrando...
¿Qué
conviene más?
¿Comer
alimentos con un alto contenido de grasa, que no hará
otra cosa que acumularse en nuestro tejido adiposo?
Noooo.
Entonces, tengo que comer
alimentos con menos grasa,
¿no?
Y...
sí.
¿Aunque tengan más calorías
(que los que tienen más grasa)?
Sí,
porque esas calorías están dadas por proteínas o
carbohidratos que servirán para importantes funciones en
tu organismo.
La
grasa, por el contrario, básicamente
se
acumula.
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Conclusión:
Mira el contenido graso de los alimentos...
¡¡no cuentes calorías!! |
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Antes de comenzar una dieta
o un programa de entrenamiento físico es aconsejable
realizar una consulta con un médico o profesional
idóneo. |