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Cómo lograr que la comida que más te gusta… no te
engorde.
Si toda la vida comiste poca cantidad y si vives
cuidándote en las comidas, quizás te podemos dar una
manito. Sigue leyendo y verás…
No hace falta dar vuelta la cara a ese plato que tanto
te gusta para mantenerte en línea.
Quizás puedas convertirlo en una comida que "no existe",
que puedes comer y comer, pero que no te engorde.
¿Cómo? Simple: convirtiéndola en un plato
"quema-calorías".
¿Y cómo se hace eso...? En primer lugar, si le sacas
aquellos ingredientes que tienen grasa, le sacarás
gran parte de las calorías. Y si, además, le
aumentas aquellos ingredientes que pertenecen a la
familia de los carbohidratos complejos, acelerarás el
ritmo de tu metabolismo y esto te ayudará a quemar
calorías más rápido.
Todo lo que necesitas es hacer uno que otro cambio,
substituyendo por ejemplo, la carne, queso, manteca o
aceite, por otros ingredientes de menor contenido
graso mientras que agregas otros ingredientes como
fruta, verduras, legumbres de mayor contenido en
carbohidratos complejo.
Aquí, algunas maneras fáciles y rápidas para
sacar esas calorías y esa grasa innecesaria y convertir
tu plato engordante en un plato "quema-calorías".
¿Y qué más puedes querer?
No olvides: no queremos eliminar todas las
calorías de tu comida.
Eso no es posible ni es deseable.
Nuestro objetivo es, simplemente, reducir lo más
posible el contenido graso.
Además, el reemplazo permitirá aumentar el contenido de
ingredientes que aceleran el metabolismo, cuestión de
que comas tu plato favorito pero sin engordar.
Aplicando unos pocos ejemplos y tips las comidas pueden
ser mucho más sanas y mucho más light.
¿Empezamos...?
Primero, los consejos para no olvidar jamás:
1. Al freír, siempre usa una sartén de esas que no se
pegan (por ejemplo, de teflón).
2. Nunca permitas que el aceite cubra la comida
que vas a freír.
3. Usa, siempre y en todos los casos, un aceite
vegetal en aerosol. Eso es todo el aceite que
usarás, y nada más que eso.
4. Para "reahogar" las cebolla y el ajo, no olvides de
usar agua. Jamás aceite. En 1/4 de taza de agua
hirviendo reahoga los ingredientes. Si te parecen
insípidos, puedes echarle un poquito de caldo, una
copita de vino o algo de jerez. Pero no aceite.
5. Cada vez que cocinas al horno, recuerda que la
cantidad de aceite que pones se puede reducir
tranquilamente a la mitad sin cambiar el sabor de la
comida en absoluto.
6. Puedes reemplazar las harinas por: banana
pisada, puré de manzana o puré de calabaza. La
diferencia es mínima.
7. Si comes una tarta, la tapa de masa no necesitas
comerla. Está de más. Con la de abajo es más que
suficiente.
8. La masa para tartas y empanadas tradicional se
puede reemplazar por la siguiente: 1 taza de cereales
para el desayuno y 1/4 de taza de jugo de naranja o de
manzana concentrado, aplastadito en una sartén y
cocinado por 10 min. la dejas enfriar y es una riquísima
tapa para tartas.
10. En vez de aceite, adereza las ensaladas con
jugo de limón, con queso Cottage o vinagre saborizado o
salsa de soja.
Tomemos un ejemplo típico:
Una milanesa común tiene 73% de calorías derivadas de la
grasa; 332 calorías; 14 grs. de proteína; 7 grs. de
carbohidratos; 27 grs. de grasa.
Mientras que:
Una milanesa de soja, porotos blancos, cebada o trigo
bulgur tiene: 11% de calorías derivadas de la grasa; 133
calorías; 6 grs. de proteína; 24 grs. de carbohidratos;
1.5 grs. de grasa.
Otro ejemplo:
Una ensalada rusa hecha con 2 tazas de papas, 3 huevo
duro y 1/2 taza de mayonesa tiene 76% de calorías
derivadas de la grasa; 482 calorías; 6 grs. de proteína;
16 grs. de carbohidratos; 41 grs. de grasa.
Mientras que:
1 ensalada rusa hecha sin huevo duro pero con arvejas; y
sin mayonesa o con mayonesa sin huevos tiene 18% de
calorías derivadas de la grasa; 99 calorías; 3 grs. de
proteína; 21 grs. de carbohidratos y 2 grs. de grasa.
Es así de fácil.
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Antes de comenzar una dieta
o un programa de entrenamiento físico es aconsejable
realizar una consulta con un médico o profesional
idóneo. |